Según los datos del informe, los jóvenes no rechazan la formalización de sus relaciones interpersonales y, pese a que en los últimos años se ha consolidado públicamente la valoración positiva de la soltería, un 80% de los jóvenes termina casándose.
Si tradicionalmente la emancipación se producía con el matrimonio, este hecho ha variado en los últimos tiempos motivado, entre otras cosas, porque el matrimonio ya no es considerado una necesidad sino una elección personal. El perfil de la persona joven que se emancipa es la que se va a vivir con su pareja (un 70%), ya sea después de casarse (42%) o para formar pareja de hecho (28%). Dos terceras partes de estos últimos terminaron casándose.
Pese a que en España la práctica de la cohabitación está menos extendida, en los últimos tiempos está experimentando un crecimiento muy rápido. Cabe señalar que, en diez años, se ha duplicado el porcentaje de hijos nacidos de madres no casadas, que ha pasado del 13,1% en 1997 a 30,2% en 2007, incrementado en parte por esta tendencia.
Respecto a la demora de varios años en la emancipación de las parejas jóvenes, la principal causa se encuentra en las dificultades de acceso a la vivienda en España. El estudio señala que un 43% de los jóvenes de 26 a 35 años que trabajan y viven con sus padres, tendrían ingresos inferiores al umbral de la pobreza si decidieran emanciparse, según los datos extraídos a su vez del Informe sobre la Inclusión Social en España 2008 de La Obra Social de Caixa de Catalunya.
Por este motivo, aproximadamente dos de cada tres parejas formadas en los dos últimos años han tenido que pedir un crédito, y un 35% han necesitado avales para ello. De hecho, "el 41% de los entrevistados declara que contó con el apoyo económico de padres o suegros para adquirir su vivienda", según Mari-Klose.
Los datos de esta misma encuesta muestran que el 58% de las parejas casadas o en unión consensual que viven juntos desde hace dos años o menos, son propietarios de la vivienda en que residen (incluye a las viviendas totalmente pagadas y con pagos pendientes). No obstante, la preferencia por la propiedad es más intensa cuando se vincula con un proyecto familiar institucionalizado a través del matrimonio; en ese caso se tiende a elegir viviendas cuya superficie supera la que realmente se necesita en el momento de la compre porque la adquisición se vincula a un proyecto familiar a largo plazo.
El 32% elige una vivienda de alquiler y el resto vive en una vivienda de cesión gratuita por parte de un familiar o empresa o de propiedad por herencia o donación (total o parcial).
¿Cuándo iniciamos la convivencia?
La edad media de una persona que vive en pareja antes de los 40 años es de 33 años. El 50% de los varones menores de 40 años que conviven actualmente con su pareja – matrimonio o unión consensual – ha iniciado esa relación de convivencia antes de los 27 años y el 50% de las mujeres antes de los 25.
Un 5% de las personas conoce a su pareja desde la infancia (antes de los 12 años), un 32% la conoció en la adolescencia (entre los 12 y los 18). La inmensa mayoría, un 81%, la conoció antes de los 25 años. Ahora bien, con independencia de cuándo la conoció, solo un 12% de los jóvenes se ha ido a vivir con su pareja un año después de haberla conocido. El 50% se va a vivir con su pareja más de cuatro años y medio después de haberla conocido.
Los jóvenes tardan tres años y medio más en irse a vivir con su pareja cuando hacerlo implica salir del hogar parental. Cuando están independizados previamente, el 32% se fue a vivir con su pareja dentro del primer año después de haberla conocido y el 57% en dos años.
Cuando los padres son muy favorables a su elección tardan alrededor de seis años en irse a vivir con su pareja. Por el contrario, no llegan a cinco años si sus padres son contrarios o muy contrarios.
Elección de la cohabitación
El 42% de los jóvenes que optan por la cohabitación dice que en su decisión influyó mucho o bastante no creer en compromisos escritos y el 34% declara no creer en el matrimonio. Por otro lado un 41% de las personas en pareja de hecho dice que en su decisión pesó mucho o bastante el deseo de darse un periodo de prueba antes de casarse y un 62% reconoce abiertamente que se trata de la decisión más cómoda. Llama la atención que el 24% declara que en su situación influye mucho o bastante el no tener dinero para celebrar una boda.
Elección del matrimonio
En general, el matrimonio es resultado de su propia libertad y ajeno a presiones sociales o familiares y la inmensa mayoría de los españoles se casa por amor. Tan solo el 3,4% consideran que les influyeron mucho las presiones familiares y otro 3,2% las presiones sociales; y en ambos casos, principalmente en menores de 25 años, muy probablemente por tratarse de matrimonios provocados por embarazo o en situaciones de carencia de recursos estables o económicos o de empleo.
El 30 % se casan por considerarlo positivo para la estabilidad de la pareja. El 16,7% para tener hijos o por pensar en tenerlos y un 13,3% para evitar problemas a la larga. Las tres razones menos señaladas son por tener ventajas económicas (10,1%); por creencias religiosas (7,8%) o por las ventajas fiscales (7,2%).
La tasa de nupcialidad inició un descenso notable en 1973 y previsiblemente, con la crisis económica y el desempleo, no cambiará la tendencia en los próximos años. En todas las Comunidades Autónomas ha descendido, salvo en Melilla. De manera acusada en las Comunidades con mayor PIB además de Canarias; y donde menos ha bajado es en las Comunidades del interior de España, excepto en Madrid, y en Navarra y La Rioja, que cuentan con tasas muy altas.
La mayoría de matrimonios de parejas jóvenes se celebran por la Iglesia. El 69% de las casadas opta por el matrimonio religioso y un 30% por el civil. No obstante, cabe destacar que se ha disparado el porcentaje de matrimonios civiles, que en siete años prácticamente se duplica, llegando a superar el número de matrimonios religiosos en algunas comunidades como en Cataluña, País Vasco, Baleares, Valencia, Castellón, Las Palmas, Tenerife, Madrid, Guadalajara, Ceuta y Melilla.
El informe de la Fundación SM señala también que en una década se han multiplicado por tres el número de matrimonios de españoles con extranjeros. De los 9.115 de 1997 se alcanzan los 25.008 en 2006.
El fin del modelo de familia "ganador de pan"
El viejo modelo que describe los hogares donde solo el hombre trabaja y la mujer se dedicada a las tareas domésticas es cada vez más minoritario. El ritmo de crecimiento de la tasa de participación laboral femenina en España en las últimas dos décadas apenas tiene parangón en Europa (solo es inferior al de las mujeres irlandesas). El porcentaje de madres menores de 40 años que trabajan (y están casadas o viven en pareja estable) es del 67%. El de madres con hijos menores de tres años es del 58%.
El 78% de las mujeres jóvenes casadas o que viven con su pareja estable que se dedican al trabajo doméstico declaran no estar buscando trabajo porque no tienen tiempo para trabajar y atender responsabilidades familiares.
Entre las mujeres que trabajan fuera de casa, el 51% ven en las obligaciones domésticas un impedimento para progresar profesionalmente.
El 26% de mujeres considera que el nacimiento de un hijo ha limitado sus oportunidades de promoción, el 41% ha reducido su actividad laboral y un 19% ha cambiado de trabajo para poder dedicar más atención a sus hijos. Estos datos contrastan con el número insignificante de varones que renuncian o reducen su trabajo para poder pasar más tiempo con sus hijos; sin embargo, es significante el porcentaje (31%) que ha incrementado su actividad laboral para aumentar los ingresos tras el aumento de la familia.
Los hijos y la familia política influyen en el desenamoramiento
Dentro de las parejas casadas, un 25% de ellas dicen sentirse menos enamorada de su pareja que cuando se formalizó su unión matrimonial. El riesgo de desenamoramiento está relacionado por un lado con la presencia de hijos y por otro con la relación de la persona con su familia política. La presencia de hijos agudiza tensiones relacionadas con el reparto desigual de tareas domésticas y arrebata a las parejas su intimidad. Por otro lado, este informe pone de manifiesto que establecer una buena relación con suegros y suegras disminuye el riesgo de desenamoramiento.
Durante su intervención, Pau Mari-Klose explicó que "a igualdad de otros factores, la presencia de hijos incrementa el riesgo de desenamoramiento de las mujeres pero no el de los varones". Por otro lado, este informe pone de manifiesto que establecer una buena relación con suegros y suegras disminuye el riesgo de desenamoramiento.
Entre las discrepancias dentro de la pareja, el 46% de los cónyuges reconocen no estar de acuerdo alguna vez sobre la educación de los hijos y el 3% lo hace a menudo. Por otra parte, el 12% considera que la labor de su pareja como padre/madre es regular o mala. Sin embargo, hay una cuestión que suscita algo más de polémica: el reparto de las tareas domésticas. El 18% de las personas declara mantener discrepancias sobre este punto siempre o casi siempre.
La frecuencia con la que discuten los miembros de la pareja no es tan importante como la forma de afrontar y resolver las discrepancias. En esta línea, Mari-Klose puntualizó que "la satisfacción con la forma de discutir aumenta cuando las personas entienden que su pareja escucha su punto de vista o utiliza el humor; disminuyendo cuando se utilizan gritos o se esgrimen cosas sucedidas en el pasado".
Hombres y mujeres entre 16 y 39 años
El estudio se realizó a nivel nacional (exceptuando Ceuta y Melilla) a través de 2.500 entrevistas, de las que 1.800 eran personas casadas y 700 personas no casadas. El universo de la muestra lo componen individuos de ambos sexos con edades comprendidas entre los 16 y los 39 años, casados o que viven con pareja estable en el mismo hogar, hace menos de diez años.
La Fundación SM
La Fundación SM fue creada en noviembre de 1977 por la Compañía de María (Marianistas) de España. Su principal objetivo es hacer llegar la docencia y la cultura a los sectores más desfavorecidos de la sociedad.
Todos los beneficios del Grupo SM se destinan íntegramente a la financiación de los Programas de la Fundación, y al desarrollo y expansión de la actividad empresarial del grupo editorial.
La Fundación SM se constituyó como fundación cultural privada, con un carácter benéfico-docente, y concentra sus actividades en cuatro grandes líneas de actuación: investigación educativa; formación del profesorado; impulso de la literatura infantil y juvenil; y apoyo a programas y actividades socioeducativas.Estas actividades se plasman cada año en el Programa de Actividades de la Fundación, que tiene su ámbito de actuación en los países donde se desarrolla el proyecto de SM: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, España, México, Perú, Puerto Rico y República Dominicana.
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